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Contratos temporales: una gran oportunidad

Junio, julio, agosto e incluso septiembre, son meses en los que las cifras de inscritos como demandantes de empleo descienden y el groso de trabajadores en activo contratados aumenta considerablemente. Jóvenes estudiantes que buscan su primer empleo, temporeros, trabajadores parciales que quieren aumentar sus ingresos, empleados con rangos salariales reducidos que desean un complemento o parados de media y larga duración, son aquellos que encuentran un respiro económico y una oportunidad laboral en período estival.

Todos ellos, se despedirán de esta época felices por haber sido trabajadores asalariados durante unos meses, con el objetivo cumplido y la recompensa en su bolsillo. No obstante, ¿podrían o pueden haber ganado más? La respuesta, a corto o largo plazo, es sí. Todos ellos, deben o deberían afrontar ese contrato laboral como la mejor carta de presentación; un período de prueba real, en el que por corta o larga que sea la duración, el beneficio para el empleado, es mayor que para el empleador.

Beneficios del contrato temporal

Todo contrato eventual, relevo, interinidad u obra y servicio, otorga la posibilidad al contratado de conocer un nuevo sector, ampliar su carrera profesional, desarrollar nuevas competencias y aptitudes, conocer nuevas estructuras organizativas y, por supuesto, presentarse y mostrar lo mejor de sí mismo en la nueva empresa o entidad. Esa vacante que se cubre, bien sea un refuerzo por acumulación de tareas, una cobertura maternal o incapacidad, o una obra determinada y concreta (obviando la compensación económica, las cotizaciones y el abandono temporal de la inactividad), permite darse a conocer en la empresa, para un puesto inesperado, una prorroga o para una recomendación. Por ello, una vez conseguido y durante la relación, se debe “brillar”.

Meta 1: ser contratado (lo importante es estar)

Toda empresa, aunque en unos sectores más que otros, después de reconstruir horarios, reorganizar plantilla, y estirar presupuestos y tiempos de espera/respuesta, saben que es necesario incorporar personal temporal en el período estival con el que dar respuesta a la demanda en unos meses de máxima productividad y/o mantener de la forma más óptima posible el ritmo de media anual. Es en ese momento, “por suerte o por desgracia”, en el que los procesos de selección son rápidos, simples y económicos, pues los esfuerzos de todo año, sumado al cierre mensual/trimestral, y las ganas de vacaciones, reduce energías, predisposición y tiempo para una buena y/o masiva selección, siendo seguro que, con mejores o peores resultados, llegado el momento, el cuadrante debe estar cerrado y la suplencias o refuerzos firmados.

Meta 2: destacar

Conseguida la plaza en la empresa, bien sea por recomendación, por idoneidad inicial con en el puesto ofertado, por debilidad en el estudio de competencias, porque las aptitudes y experiencia requeridas fuesen genéricas, o porque el objetivo inmediato y de mayor peso fuese cubrir de forma aceptable y óptima una vacante, la meta de encontrar y empezar en un trabajo, se ha alcanzado. Llegados a este punto, se puede desempeñar el puesto sin destacar, o potenciar y realzar el resultado de éste con tu trabajo. No obstante, hay un hecho seguro: el esfuerzo, los resultados, la falta de errores, los nuevos métodos o vías de trabajo, el refuerzo y mejora, la conexión con la cultura y forma de empresa y porqué no, la casualidad, son los hechos y factores que pueden reflejar en ti al perfecto candidato temporal para una continua, futura o repetida vacante laboral. El resultado por tanto, dependerá en gran medida de ti, no solamente del estado del mercado laboral.

Meta 3: continuar (quedarte)

Es muy importante que todos aquellos que se enfrentan a un trabajo temporal, presentado como tal y sin ninguna promesa de permanencia, tengan en cuenta que, llegado finales de agosto-septiembre, las empresas retoman el ritmo de trabajo y, el empleo, mejor o peor, se sigue creando, con la consecuente prórroga, rotación y aparición de nuevos puestos de trabajo. Es entonces cuando, ante un nuevo proceso de selección, no sólo la recomendación, la nueva criba curricular y la entrevista personal y por competencias tiene cabida, también será la memoria de empresa y la detección del talento conocido (que no estuvieron en el reclutamiento inicial), las que tomen mayor importancia en las nuevas contrataciones. Será pues, un momento idóneo en el que todas tus aportaciones y despliegue de potencial son valoradas y consideradas ante una vacante para la que quizás, inicialmente, no se te podría haber considerado, pero para la que ahora, después de estar en primera línea, te identifica como candidato idóneo y trabajador “rescatado”.

Resultado de tu contrato temporal

Con todo ello, por poco “prometedor” que nos parezca un contrato durante el período estival, podemos decir que el contrato éste nos permitirá:

• Ampliar experiencia profesional, mejorar competencias y conocer o reforzar nuevos entornos/sectores.

Mantener nuestro perfil en activo, sin oxidarnos, haciéndonos visibles y reactivando o potenciando aquellas capacidades que nos hacen tan competentes.

Ser visibles ante vacantes prorrogables o nuevos contratos.

Percibir la correspondiente retribución económica, mayor o menor, para un fin u otro, pero en compensación de los servicios prestados.

Acceder a servicios/prestaciones/ayudas , según requisitos y necesidades, alcanzados o reforzados con las semanas o meses trabajados.

¿Has mostrado lo mejor de ti en tu contrato temporal estival?

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Cómo aumentar el rendimiento de tu equipo

El rendimiento de los equipos de trabajo no sólo depende de los talentos individuales de cada uno de sus miembros. Si esto fuera así, la fórmula del éxito sería fácil: dotar a nuestros trabajadores de los recursos y aprendizajes necesarios para potenciar su talento individual.

La realidad es más compleja que esta simple máxima ya que la experiencia nos ha demostrado que incluso, equipos formados por trabajadores talentosos dan lugar a resultados mediocres. Entonces, ¿dónde reside la clave?

Como en el ámbito empresarial, y concretamente en los equipos de trabajo, la suma de uno más uno no da siempre dos como resultado, hemos de prestar atención a aquellas conductas y aptitudes de nuestros líderes, que pueden aumentar el rendimiento del equipo que dirigen.

Motivación

Un líder efectivo aporta a su equipo una visión atractiva (y realista) de la meta final que el equipo puede alcanzar, así como de los objetivos previstos a corto plazo y medio plazo. Además explica de manera clara el para qué del proyecto, los valores e ideales en los que se basa, y la importancia en el resultado final de cada una de las aportaciones o tareas que los miembros del equipo han de realizar.

Involucrar a los miembros del equipo y dotarles de voz para crear mejoras o soluciones a obstáculos, puede aumentar en ellos el sentimiento de pertenencia a un proyecto en común y, por tanto, aumentar su motivación.

Comunicación 

Cuando hablamos de comunicación, no nos referimos exclusivamente a llevar a cabo una comunicación respetuosa y positiva, porque trabajar la comunicación del líder hacia su equipo va mucho más que estas dos variables.

Un líder puede aumentar el rendimiento de su equipo comunicándoles y asegurándose que cada una de las personas que forman su equipo saben  qué se espera de ellos, cuáles son sus funciones y responsabilidades, qué procedimientos se deben seguir, de qué recursos disponen y cuándo, cómo y a quién pueden solicitar ayuda.

Cooperación 

Debido a la existencia de múltiples tareas en las que se deben compartir recursos e información, el líder de equipo tiene la responsabilidad de fomentar en los miembros de su equipo la capacidad de prestar ayuda mutua.

El jefe de equipo puede conseguir esto haciendo visible la aportación  y relevancia de cada miembro en los resultados finales del proyecto o actividad, llevando a cabo un trato justo y equitativo hacia todas las personas que lo forman, ejerciendo  un feedback adecuado y enseñando las herramientas necesarias para realizarlo.

Estado positivo

Un estado o clima positivo en un equipo de trabajo, tiene como resultado la potenciación de la confianza mutua entre los miembros, la eficacia y su motivación.

Por tanto, es importante que el líder muestre con su propio ejemplo conductas y actitudes alineadas con este estado positivo.

Mostrar un estado de ánimo positivo ante las dificultades, expresar su confianza en el equipo, realizar una adecuada (y realista) definición de la meta final y de objetivos alcanzables a medio y corto plazo, celebrar los progresos y ayudar a encontrar estrategias para solventar los obstáculos son conductas imprescindibles si queremos impulsar un estado positivo en nuestro equipo.

¡Esperamos que hayas tomado nota!