Bulling

Cinco síntomas del acoso escolar

El pasado viernes pudimos asistir a la sesión clínica sobre maltrato entre iguales que ofreció el Instituto Superior de Estudios Psicológicos. De la mano de Andrés González Bellido, profundizamos sobre el acoso escolar, y descubrimos el Programa Preventivo TEI (Tutoría entre Iguales), que actualmente está llevando a cabo el IES Front Marítim en Barcelona.

El programa aboga por la figura del tutor (alumno de 3ª de ESO) cuya función es acompañar, ayudar y servir de apoyo del tutorizado (alumno de 1º de ESO). Esta intervención preventiva del bullyng, parte de una inicial formación sobre este tipo de maltrato, promoviendo en los alumnos valores de responsabilidad, solidaridad y empatía, entre otros.

He de reconocer que esa sesión me “movió por dentro”, tal vez porque hasta este día no había sido consciente que MALTRATO ENTRE IGUALES o BULLYING eran todas aquellas collejas, motes, insultos, empujones, robos de material o dinero, etc… que mi compañero de clase recibía de manera continua, mientras que el resto reíamos o no, la gracia.

Pues sí señores, cuando un niño llama cada día Dumbo o gafotas a otro, cuando le roba durante meses el bocadillo, o le empuja escaleras abajo en cada hora de salida, nos encontramos con un caso de MALTRATO (agresiones verbales, físicas o exclusión social que se producen de manera continuada).

De los datos aportados en la sesión clínica, nos sorprendió conocer que las víctimas solicitan ayuda a su familia sólo en un 14% de los casos, a sus profesores/tutores en un 10% y a sus amigos en un 60%. El porcentaje restante, es decir, el 16% no comunica sentirse acosado, lo que puede derivar en depresión, aislamiento e incluso intentos de suicidio.

Ante tan alarmantes datos, crece la necesidad de conocer qué síntomas continuados reflejan los niños víctimas de acoso escolar. Aquí tenéis los más relevantes:

  • El niño de forma continua trae la ropa de gimnasia mojada.
  • Es habitual que el niño pierda material, juguetes u objetos personales cuando se los ha llevado al colegio.
  • Llega a casa con la ropa rasgada o rota casi cada día.
  • Sufre somatizaciones: se pone enfermo, vomita, o le duele la cabeza el día antes de la vuelta al colegio (en vacaciones, festivos, domingos, etc.)
  • Te verbaliza su malestar porque le “ignoran en el patio, le ponen motes, le empujan en los pasillos”.

Todos los adultos conocemos, en un momento u otro de nuestra vida, como afecta a nuestra autoestima un insulto, un mal gesto o el sentirnos “ignorados” por el otro. Así que confío en que podáis llegar a imaginaros lo que puede suponer para un pequeño/a que este tipo agresiones lo acompañen cada día.

Os invito a informaros sobre el acoso escolar, seáis padres, profesores, directores de centro, etc., para dejar de formar parte del grupo de espectadores que toleran estos comportamientos. Saber reconocer cuando se está produciendo un acoso escolar, brindarle ayuda y apoyo a la víctima y acompañar al niño/a agresor para que aprenda otros modelos de relación basados en el respeto y empatía, ¡es cosa de todos!

Espero que estas palabras “os hayan movido por dentro”, y que desde la conciencia sumemos fuerzas para luchar contra el MALTRATO ENTRE IGUALES.

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