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¡Cuatro claves para mejorar tu autoestima!

¿Cómo anda vuestra autoestima?
Aquí os dejo  4 pequeñas claves para querernos todavía un poquito más:

1. Dejar de lado la lista de defectos

Todos tenemos claro que nos disgusta de nosotros, puede ser alguna parte de nuestro aspecto físico, alguna habilidad “que brille por su ausencia…” Seguro que muchos os habéis dicho alguna vez: “pero como puedo estar tan gordo/a (o delgado/a)”, “soy torpe”, “parezco tonto”, etc. En estos casos el poder del lenguaje recae sobre nosotros mismos, aniquilando nuestra autoestima. ¡Es el momento de darle la vuelta! La perfección no existe, hasta la persona más perfecta resultará llena de defectos según con quién se compare. Por lo que no viváis vuestra vida comparándoos con los demás: sois únicos/as y debéis aceptaros como tal.

Identifica los momentos en los que “te hablas mal” y contrarresta los efectos negativos dedicándote unas palabras bonitas ¡toca la hora de aprender a hacernos auto-cumplidos!

2. Empezar a redactar nuestras virtudes

¿Por qué a la gente le da vergüenza cuándo le pregunto qué le gusta de sí mismo? No sé si se trata de creencias culturales o familiares sobre la modestia, o el propio ciclo destructivo de una autoestima baja. El caso es que la mayoría de personas no se han parado a redactar un listado de todo aquello que les gusta de ellos mismos, incluso a muchos les parece “una pérdida de tiempo” hacer este ejercicio…

¿Compartiríais vuestra vida con una persona a la que no le gustara nada de lo que hacéis, de cómo sois, de cómo os comportáis? Sería bastante insoportable ¿verdad? Pues a estas alturas creo que debéis saber que sólo existe una cosa segura: Sois las únicas personas con las que es totalmente seguro que vais a compartir el resto de nuestras vidas
¿No creéis que merece la pena empezar a quereros con locura?

Escribe un listado de cosas que te gustan de ti.

3. Atrevernos

La historia está llena de valientes, no nos engañemos; la vida de los cobardes no resulta muy interesante. Todos sabemos que cambiar cuesta, resulta más cómodo quedarnos en el sofá  aunque nos perdamos la oportunidad de alcanzar nuestros sueños. Y  aunque os auto-justifiquéis con el tan familiar “ya lo haremos mañana” el tiempo pasa igual. Así que atreveros a realizar cambios en vuestra vida, a mejorar aquello con lo que no estéis satisfechos, no hay momento más oportuno para comenzar que ahora mismo.

Realiza un pequeño cambio o reto cada día: puede ser realizar un tarea nueva, aprender un nuevo idioma, empezar un hobbie, conocer nuevos lugares, hacerte aquel corte de pelo que siempre has querido, etc.

4. Daos permiso

Sí es cierto, superman o superwoman consiguen  matar al malvado y salvar al mundo de un ataque nuclear casi sin despeinarse, pero ¡nosotros no tenemos súper poderes! Por eso hay días en los que no nos salen bien las cosas, estamos más desanimamos, no nos apetece ir al gimnasio, etc. ¡No pasa nada!, debemos darnos permiso para equivocarnos, para expresar nuestras emociones, para sentirnos felices, para sentir tristeza ante una pérdida, para saltarnos las normas… y sobre todo ¡para ser feliz!

Daos permiso para disfrutar de un buen café…

¡Feliz mañana!

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Tipos de Coaching y sucedáneos varios

Hace unos días leí un artículo que Francesc Beltri Gebrat publicaba en YOTOKOBU, titulado “Coachingdemia” en el que el veterano colega reflexiona sobre el uso y abuso, o mejor dicho, sobre el abuso del uso de la palabra “coaching”.

Y es que el esnobismo y el oportunismo han forzado a la palabra coaching a emparejarse con las más variopintas actividades sin asomo de pudor y con el único fin de aplicar un falso barniz de novedad a profesiones de toda la vida.

He llegado a leer en un perfil de twitter cómo una mujer (cuyo nombre he hecho lo posible por olvidar) ofrece sesiones de “coaching con flores de Bach y esencias florales”. Sentí vergüenza ajena. Acepto que el coaching es versátil y aplicable a infinidad de aspectos de la vida, pero ¿de verdad no hay pudor suficiente como para no traspasar los límites de lo razonable?

Concluye el amigo Francesc (más tolerante y sabio que yo), su audaz disertación de esta manera:

“Las palabras no son patrimonio de nadie y, si bien en algún momento podríamos hablar de desvirtualización entendida como pérdida de las esencias o valores, no olvidemos que los vocablos son ante todo un regalo para la comunicación, aunque sean en inglés”.

La razón se impone y no puedo negar lo que esta sentencia hace evidente, pero me acojo a mi derecho a pataleta, y es que más de una vez he tenido que recurrir a algún colega para preguntar cosas del tipo “¿tú sabes qué diablos es esto del coaching menopáusico?

Pero siempre, por fortuna, hay quien se molesta en hacer la vida un poco más sencilla a los demás; y éste es el caso de otra colega, Soraya Bayo que en su libro “Soy coach ¿y ahora qué?” propone una clasificación de diferentes tipos de coaching, que esta vez sí me parecen coherentes.

Os detallo en este post, sólo la lista (no quiero extenderme demasiado) y ya iremos entrando a hablar de cada una de ellas en futuros artículos.

Coaching Ejecutivo
Coaching Empresarial
Coaching Organizacional
Coaching de Salud
Coaching Positivo
Coaching Comercial
Shadow Coaching o Coaching de Sombra
Coaching Sistémico
Coaching Emocional
Coaching para Adolescentes
Coaching Familiar
Coaching para Padres
Coaching de Marca
Coaching Gay
Coaching Espiritual
Coaching Ontológico
Coaching Zen
CoachingTransformacional
Coaching para Emprendedores
Coaching de Equipos
Coaching Deportivo
Coaching Político
Coaching Financiero
Coaching para Educadores (maestros, profesores, etc.)

Lo dicho: fuera de esta lista, a todo lo que se le ponga la palabra coaching al lado, pienso mirarlo con recelo.